Experiencias de Fiscalización: el largo camino hacia la Auditoría Superior del Distrito Federal PDF Imprimir E-Mail

Prólogo de la Presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, Alejandra Barrales, al libro de Pablo Trejo. Experiencias de Ficalización: el largo camino hacia la Auditoría Superior del Distrito Federal; segunda investigación de la Serie Estudios Fiscales.

El proceso evolutivo de la Ciudad de México hacia una condición jurídica y política acorde a los legítimos derechos de sus habitantes solo podrá ser posible a partir del progreso continuo de su marco normativo, pues es éste el que hace posible el soporte institucional que permitirá la realización de las legítimas aspiraciones de sus habitantes.

En el camino hacia el perfeccionamiento normativo para dotar al Distrito Federal de instituciones públicas modernas, cobra especial relevancia el control que se pueda realizar sobre la función pública que tiene lugar cotidianamente desde las diferentes estructuras de los Poderes, los organismos autónomos y entes de la administración pública.

Ahí donde hay recurso público, ahí tiene que haber un órgano que vele tanto por su correcta aplicación como por un ejercicio eficiente, oportuno y transparente, cumpliendo siempre con las metas planteadas por la propia administración pública, pero sobre todo en congruencia con los más altos valores de una sociedad que exige la urgente atención a sus necesidades desde las instituciones a las que ha otorgado su confianza.

Por eso, la investigación que ha emprendido el doctor Pablo Trejo no podía haber llegado en un mejor momento, porque es ahora cuando nos estamos planteando como habitantes de una Ciudad de México en constante cambio el camino que queremos transitar para alcanzar una nueva etapa en el ejercicio de los derechos políticos, sociales y económicos.

En la construcción de ese entramado normativo e institucional, la rendición de cuentas está llamada a tener un protagonismo estratégico para un proyecto social que se vislumbra desde ahora vanguardista frente a las instituciones existentes en el ámbito nacional como internacional.

Con esa visión de vanguardia, el doctor Trejo ha emprendido una exhaustiva revisión de la tarea fiscalizadora, de sus fundamentos teóricos, de la experiencia histórica, de los modelos adoptados en nuestro continente y en otras latitudes, y con esos elementos nos expone de una manera muy reveladora las bases que a su juicio deberá tener el modelo propio que requerimos en la Ciudad de México.

En la reingeniería de una entidad fiscalizadora para el Distrito Federal habrán de valorarse necesariamente los elementos que determinen su éxito para asegurar una correcta rendición de cuentas, la revisión oportuna de los informes financieros, el acceso a la información pública y la transparencia de los procesos en los diferentes niveles de la administración.

Es por todos compartidos la noción de que la fiscalización es la herramienta esencial en el combate a la corrupción porque supervisa la conducta y las decisiones que adoptan quienes están al frente de las instituciones donde se ejerce el recurso público.

La independencia de los órganos de fiscalización es también condición necesaria en la construcción de sociedades democráticas, pues es un signo de su fortaleza porque hace realidad el control de la función pública a partir de valores que esta investigación tiene especial cuidado en resaltar, como es la imparcialidad y la garantía de una actuación sin presiones de tipo político, económico o de otra naturaleza.

Está muy claro para el doctor Trejo que el camino por recorrer hacia un control de la función pública más eficaz en la Ciudad de México tiene que pasar por el fomento a una autonomía operativa, financiera y administrativa, que además promueva la operación eficiente y eficaz de las instituciones, facilite la transparencia de la administración y fortalezca la credibilidad hacia los servicios de auditoría y los informes de los organismos públicos.

Pero en el camino hacia un nuevo modelo de fiscalización superior local, el autor nos muestra las limitantes reales a las que se enfrenta la autoridad que tiene esa responsabilidad, por lo que adquiere un gran valor que sugiera de igual manera las mejores estrategias para inhibir la corrupción en el conjunto de entes públicos a vigilar y estimular el cabal cumplimiento de las responsabilidades que tienen ante la sociedad.

A partir de un recuento muy certero de la historia de la fiscalización en México es que podemos recordarnos que esta actividad tiene un bagaje que se ha enriquecido con experiencias internacionales, pero que toca ahora modernizarlo conforme es nuestro deseo avanzar hacia un nuevo orden jurídico y político para la Ciudad de México, porque necesariamente deberemos acompañarlo con la maduración de la cultura de la rendición de cuentas.

Ese modelo de fiscalización habrá de vincularse también al que garantiza el acceso de cualquier persona a la información pública, pues son estas normas también las que han ido forjando una cultura de la transparencia tanto en la Ciudad de México como en el resto del país.

Sin embargo, los grados de avance son diferenciados al hacer el análisis puntual tanto de las Constituciones como de las leyes secundarias que actualmente están vigentes en los estados de la República.

De ahí que el camino que habrá de transitar nuestra Ciudad deberá retomar las mejores prácticas de fiscalización de otras entidades, y abra paso a un modelo local que nos ubique, una vez más, como punta de lanza en este proceso evolutivo de nuestro entramado institucional y democrático.

 

Dip. Alejandra Barrales Magdaleno

Presidenta de la Comisión de Gobierno

Asamblea Legislativa del Distrito Federal

V Legislatura

 
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