El secuestro de la Inteligencia y la Seguridad Nacional PDF Imprimir E-Mail

Ensayo de Raúl Sotelo, Mención Honorifica en el Diplomado Seguridad Nacional e Inteligencia, Alternativas para el Futuro

Es innegable que la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Nacional en el país atraviesa por una crisis estructural que se ha visto evidenciada por las tendencias coyunturales mundiales, particularmente, a partir del 11 de septiembre de 2001 con los ataques terroristas en la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos de América; los cuales evidenciaron una fuerte crisis en los sistemas de la Seguridad Nacional, haciendo gala sus principales objetivos, -espectacularidad e impacto mediático-.

 

Éste país orientó al resto del mundo a modificar las políticas de Seguridad Nacional, bajo el argumento de evitar otros actos terroristas, argumentando que se trataba de la principal amenaza y era imperante su combate a nivel mundial como prioridad; ante esta presión y por ser su vecino del Sur, México se vio obligado a emitir lineamientos acordes a las políticas de Seguridad Nacional que se impulsaban en el mundo; por lo que en el año 2005 publicó su primera Ley de Seguridad Nacional.

 

La crisis estructural, señalada anteriormente se evidencia con el trabajo verticalizado, particularmente entre la Instituciones vinculadas a la Inteligencia y la Seguridad Nacional; con su politización y en consecuencia la irrupción del ciclo de Inteligencia[1].

 

En este sentido, es importante plantear algunas preguntas, las cuales serán el eje conductor de este ensayo:

 

¿Es la Clase política mexicana la que ha agravado esta crisis?

 

¿En la actualidad, se pueden blindar los Servicios de Inteligencia y Seguridad Nacional en México?

 

Como una parte importante de este documento, se hace necesario conceptualizar algunos de los términos que dan base al mismo, como por ejemplo, El Estado, el Gobierno, la Clase Política, la Inteligencia, la Seguridad Nacional y la Seguridad Humana; por lo cual, con suma pertinencia, se presentan algunas definiciones, apoyadas principalmente en las disertaciones de los académicos e investigadores que guiaron las sesiones del Diplomado “Inteligencia y Seguridad Nacional: Alternativas para el futuro”, impartido por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/UNAM, a través de la División de Educación Continua y Vinculación.

 

Estado. Son diferentes los teóricos que han definido al Estado, entre ellos: Platón y Aristóteles, Maquiavelo, Montesquieu, Hegel y Weber; pero sin duda podemos afirmar que es el conjunto de instituciones que poseen la autoridad legal para establecer las normas que regulan a una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado. De manera particular y en torno al tema que abordamos en este ensayo, vale la pena mencionar que Max Weber, en 1919, definió al Estado como una organización que reclama para sí -con éxito- el "monopolio de la violencia legítima"; asumiendo pues el Estado las funciones de defensa, gobernación, justicia, seguridad, entre otras.

 

 

Gobierno. El gobierno es un ente visible en la conducción del Estado; en el caso del Estado democrático se conforma tanto por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial como por sus Instituciones. En este sentido el Ejecutivo, participa como un ente coordinador; el Legislativo genera Leyes y Normas que regulan la vida de los ciudadanos de un Estado y el Judicial es el responsable de observar el cumplimiento de la Leyes y Normas.

 

Clase Política. “Es el estrato social dedicado en exclusividad o parcialmente, al quehacer de la política (…) En aquellas sociedades donde la democracia se ha desarrollado, existe la tendencia a la conformación de un grupo de ciudadanos dedicados profesionalmente al ejercicio de la política y por lo tanto del poder local, regional o nacional.”[2]

 

De esta manera, la clase política mexicana, esta conformada por nuestros gobernantes en los tres ordenes de Gobierno (federal, estatal y municipal), los partidos políticos, los representantes legislativos y los sectores militar y religioso.

 

Inteligencia (Intelligence). Entiéndase como un sistema que mediante sus procedimientos específicos y rutinas se obtiene información abierta; su paso más elevado es la interpretación. La inteligencia, debe servir al Estado y no a los Gobiernos. Su acción fundamental, es la asociación de los elementos y de los datos de información en busca de la “vinculación de los acontecimientos”.

 

Para sus objetivos se ubican tres pasos elementales; el primero son la obtención, el procesamiento, la validación, el análisis y la interpretación. El segundo es la evaluación de los escenarios y el tercero y último es la Toma de decisiones.

 

Por lo que podemos intuir,  que una de las razones de los Servicios de Inteligencia es la “salud y vigor del Estado”; porque con ellos se podrá salvaguardar los intereses del Estado, su integridad y su seguridad territorial.

 

Ésta puede y debe ser realizada por el Gobierno y las Organizaciones Sociales; porque la Inteligencia, hoy por hoy no puede ser vista como monopolio del Estado. De ser bien fundamentada, influye en las acciones del Estado, primero optimizando y mejorando el tipo de acción a seguir; segundo, obteniendo una alerta temprana –la prevención- y finalmente, permitiendo el mejoramiento de la discusión interna con la que el Estado evalúa sus opciones para responder a las amenazas.

 

Si bien es cierto que las decisiones de líderes políticos y militares deben apoyarse en gran medida en la Inteligencia, ésta no debe ser el único factor que determine la toma de decisiones, fin último del ciclo de la Inteligencia.

 

Sus retos hoy, son: evitar el trabajo verticalizado, particularmente entre Agencias; evitar la burocratización y su politización, ya que esto contribuye a su ineficacia; evitar la fascinación excesiva con “juguetes tecnológicos” o plataformas costosas y evitar culturas institucionales diferentes.

 

La base de la Inteligencia es el sentido común; sus niveles, serán la prudencia y la asertividad; la congruencia le dará credibilidad; la honestidad y la transparencia le darán legitimidad.

 

En el caso mexicano actualmente hay voces que afirman que los sistemas de Inteligencia carecen de identidad y sirven a grupos o elites del poder, ya sea político o económico (Narcotráfico y/o Delincuencia organizada).

 

Finalmente, basta recordar que de la Doctrina Militar se desprenden las iniciativas de la Inteligencia Civil.

 

La Seguridad Nacional. La bipolaridad del mundo, vivida después de la 2da. Guerra Mundial, es un elemento fundamental para el entendimiento de la Seguridad Nacional, teniendo como ejemplo de ellos la Doctrina Truman (abril de 1947); posteriormente, el Acta Nacional de Seguridad Pública de los Estados Unidos de América, publicada en el mismo año dio vida a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por sus siglas en inglés, teniendo como objetivo salvaguardar el bienestar nacional.

 

Así pues debemos entender que en esos momentos, la teoría de la Seguridad Nacional no solo tocaba aspectos Militares y de Inteligencia, sino también políticos, económicos y sociales; por lo que se puede concluir que es la geopolítica el principio básico del concepto de la Seguridad Nacional.

 

Con los elementos de la globalización, se afirma que la Seguridad Nacional se convirtió en Seguridad transnacional.

 

En la Seguridad Nacional se deben ubicar un viejo y un nuevo paradigma de la Seguridad Nacional[3]; en el primero, el Estado estaba asociado con el espionaje (policía-política); en un enfoque analítico se tendía a politizar los conflictos sociales, se estudiaba como desmovilizar este tipo de movimientos y neutralizar a sus líderes, había poco interés en el estudio de sus demandas; con una tendencia a escalar estos conflictos con lo que se favorecía la criminalización de los movimientos.

 

En el segundo caso, se puede afirmar que los movimientos sociales son sujeto de la Seguridad Nacional; se reconoce una capacidad técnica de las organizaciones sociales, así como su posibilidad a participar en políticas públicas; los movimientos sociales hoy reivindican el interés nacional, definen demandas como asuntos de Seguridad Nacional, conciben un proyecto de Nación, desarrollan una orientación al poder como contrapoder y producen información de Inteligencia.

 

Cuatro elementos deben conformar la Seguridad Nacional: Seguridad Jurídica, Seguridad Social, Seguridad Económica y Seguridad Política y con ellos la Seguridad Nacional brindará gobernabilidad.

 

La Seguridad Humana. Se basa principalmente en la protección de los individuos frente a amenazas asociadas con riesgos de violencia, enfermedades, medioambientales, desempleo, hambre, conflictos sociales y de represión.

 

La perspectiva en el Siglo XXI, es que el objeto de la Seguridad ya no es el Estado, sino la Sociedad; en este caso, el Estado debe tener dos objetivos: Mitigar la escasez y mitigar el conflicto social, avanzando así en el desarrollo nacional.

 

En 1990 nace la Red de Seguridad Humana a propuesta canadiense, haciéndola suya la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sumándose en ese momento 13 países. Los objetivos que impulsa la ONU, a través de la Organización para las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), son el promover el entendimiento de la Seguridad Humana para la formulación de políticas públicas y programas de acción con miras de enfrentar los retos.

 

 

Las funciones de la seguridad Humana son: la supervivencia del hombre y su hábitat; el impulso de la dignidad humana; la generación de medios de vida (calidad de Vida); impulso y respeto de las libertades humanas y los Derechos Humanos.

 

Así entonces, los elementos de un proyecto nacional en el marco de la Seguridad Humana deben ser: la libertad, la igualdad, la justicia y la Dignidad.

 

Es importante mencionar que en las políticas de la Seguridad Humana, el Estado Asistencialista debe permanecer, sin caer en los errores del Estado Paternalista.

 

Luego de observar algunos de los conceptos relacionados a este tema, diré que los objetivos generales de este ensayo serán: señalar que una Clase política responsable puede dar una correcta dirección a la sociedad, escuchando y atendiendo sus demandas esenciales; demostrar que un Estado eficiente y competente puede dar respuesta a los riesgos y amenazas nacionales de manera preventiva y no de reacción y señalar que la politización de la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Nacional ha hecho que la Delincuencia Organizada rebase la capacidad institucional.

 

La bipolaridad del mundo, vivida después de la Segunda Guerra Mundial, es un elemento fundamental para el entendimiento de la Seguridad Nacional, teniendo como ejemplo de ello la “Doctrina Truman” (abril de 1947). La Guerra Fría, marcada esencialmente por la lucha contra el comunismo, el cual era entonces un “enemigo omnipresente, capaz de ganar las mentes y los corazones de muchas personas y que debía ser combatido en todos los frentes: el ideológico, el económico, el político y el social”[4]; es decir, las teorías de Seguridad Nacional, ya en la época de la Guerra Fría estaban altamente matizados por aspectos ideológicos; ejemplo de ello, se vive durante la administración de Ronald Wilson Reagan, Presidente estadounidense; particularmente, cuando su Consejera en Seguridad Nacional, Jeane Jordan Kirkpatrick, afirmaba que los aliados norteamericanos no necesariamente deberían ser aquéllos regímenes democráticos, sino fundamentalmente los antisoviéticos. En este sentido, Víctor Alarcón y Damián Bermúdez, mencionan que la geopolítica del Siglo XX, es el principio básico del concepto de la Seguridad Nacional[5].

 

En la actualidad, se ubica un viejo y un nuevo paradigma de la Seguridad Nacional[6]; en el primero, el Estado estaba asociado con el espionaje (policía-política); en un enfoque analítico se tendía a politizar los conflictos sociales, se estudiaba como desmovilizar este tipo de movimientos y neutralizar a sus líderes, había poco interés en el estudio de sus demandas con una tendencia a escalar estos conflictos con lo que se favorecía la criminalización de los movimientos. 


Al menos son tres las Agendas de la Seguridad Nacional que debemos observar:

 

La Agenda Internacional, dictada por los Estados Unidos de América: Terrorismo, Conflictos regionales, crisis económicas y tráfico de armas.

 

La Agenda regional, planteadas en la Conferencia Especial sobre Seguridad Hemisférica (Octubre de 2003). Amenazas tradicionales: Terrorismo, Narcotráfico, Medio Ambiente, desastres Naturales, Tráfico de armas, Guerrillas y Grupos Subversivos; así como las Nuevas Amenazas: Corrupción, lavado de dinero; pobreza extrema y exclusión social que erosionan la cohesión social; Trata de personas; Ataques a la Seguridad Cibernética; posibilidad de Accidentes en el Traslado de materiales potencialmente peligrosos (materiales radioactivos y desechos tóxicos)[7].

 

La Agenda local: los Problemas que hoy el Estado Mexicano reconoce como amenazas a la Seguridad Nacional, son: Actos tendentes a consumar espionaje, sabotaje, terrorismo, rebelión, traición a la patria, genocidio; Actos de interferencia extranjera en los asuntos nacionales; Actos que impidan a las autoridades actuar contra la Delincuencia Organizada; Actos tendentes a quebrantar la unidad de las partes integrantes de la Federación; Actos tendentes a obstaculizar o bloquear operaciones militares o navales contra la Delincuencia Organizada; Actos en contra de la seguridad de la aviación; Actos que atenten en contra del personal diplomático; Todo acto tendente a consumar el tráfico ilegal de materiales nucleares, de armas químicas, biológicas y convencionales de destrucción masiva; Actos ilícitos en contra de la navegación marítima; Todo acto de financiamiento de acciones y organizaciones terroristas; Actos tendentes a obstaculizar o bloquear actividades de inteligencia o contrainteligencia y Actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos[8].

 

Siguiendo las políticas de Seguridad Nacional de nuestro vecino del Norte, el primer Servicio de Inteligencia Civil en México, surgió en 1947, durante el sexenio de Miguel Alemán, creándose la Dirección Federal de Seguridad y la Dirección General de Investigaciones Políticas, la selección de sus integrantes no fue por métodos de evaluación sino por lealtades, permaneciendo así hasta la década de los 90, cuando se hacen reformas en materia de selección, entrenamiento y profesionalización. Así pues, de origen era una “policía-política”.

 

En 1985, tras el asesinato del Agente del Departamento de lucha contra las Drogas (DEA) por sus siglas en inglés, Enrique Camarena, el Presidente de México, Miguel de la Madrid decide conjuntar estas instancias, creando la Dirección  de Investigación y Seguridad Nacional (DISEN), teniendo ya actividades de análisis, inteligencia y operativas. Durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, en 1989, creó el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), profesionalizando los servicios de inteligencia. Es hasta 1994, con Jorge Tello Peón, al frente de este Centro que se dio paso a que el poder Legislativo supervisaran las agencias de Inteligencia Civil.

 

Actualmente, la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Nacional en nuestro país, está conformada por los titulares del poder Ejecutivo Federal; de la Secretaría de Gobernación; de la Secretaría de la Defensa Nacional; de la Secretaría de la Marina; de la Secretaría de Seguridad Pública Federal; de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; de la Secretaría de la Función Pública; de la Secretaría de Relaciones Exteriores; de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes; de la Procuraduría General de la República y el Director General del Centro de Investigación y Seguridad Nacional[9].

 

Sin embargo, pese a este señalamiento lo que se puede observar es que la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Nacional en México está caracterizada por las rivalidades entre ellas, estando además sumamente fragmentada.

 

Actualmente el país atraviesa por una “crisis de valores”, la prensa mexicana ha reproducido informaciones respecto a la penetración que ha hecho la Delincuencia Organizada en el tejido social e incluso perneando a Instituciones del país; ejemplo de lo primero, fueron las supuestas manifestaciones “ciudadanas”, en la ciudad de Monterrey en el Estado de Nuevo León, en las que familias exigían la salida del Ejército con sus patrullajes en colonias de ese municipio, según lo dicho por la Procuraduría General de la República (PGR), esas personas eran patrocinadas por grupos delictivos de la zona; lo que evidentemente se traduce en un problema de –Seguridad Interior-; por lo que es necesario ubicar no solo elementos de blindaje para los Servicios de Inteligencia y Seguridad Nacional, como lo son la confianza, la lealtad y los valores; “sino también buenos cuerpos policíacos y el estricto cumplimiento del Estado de Derecho”[10].

 

Hoy por hoy vivimos una sociedad de riesgo, en la que predominan escenarios de inseguridad, incertidumbre e inestabilidad; con lo que la seguridad se ha mercantilizado, especialistas en Seguridad Nacional, como el Dr. Javier Oliva Posada, ha mencionado que las acciones emprendidas por el gobierno mexicano en la denominada “guerra contra el narcotráfico”, lo único que han provocado es que sus productos se sobrevalúen, haciendo más difícil su adquisición, es decir, agregando valor a sus mercancías, con los consecuentes costos económicos y la perdida de vidas humanas.

 

Como mencioné anteriormente, la Delincuencia Organizada, en la mayoría de las veces se alimenta de la desigualdad social, lo que evidencia un error en las políticas sociales del Gobierno; por lo que uno de los objetivos en este sentido para el Gobierno mexicano, debe ser el garantizar la Gobernabilidad de forma que la violencia legítima sea utilizada como una medida extrema con el consenso de la sociedad, es decir, evidentemente garantizando un alto grado de consenso interno, entre la Clase política y la sociedad.

 

De este modo se puede asegurar que crimen organizado y la Seguridad Privada están fragmentando nuestra comunidad de Seguridad Nacional, ofertando mejores plazas a los agentes profesionales y capacitación.

 

Considero que se puede afirmar que existe un sentir generalizado entorno a que estos Servicios han estado beneficiando a los grupos de poder, primero al poder político y después al poder económico; así pues se debe reflexionar sobre la necesidad de la realización de grandes Reformas en este sentido, basadas en un acuerdo político para la configuración de un verdadero proyecto de Seguridad Nacional; es decir, los Servicios de Inteligencia y Seguridad Nacional, deben servir al Estado y no a los grupos en el poder, como lo son Partidos políticos y gobernantes; ya que una de sus principales razones de ser es la “salud y vigor del Estado”; con lo que estarán en posibilidad de salvaguardar sus intereses, su integridad y su seguridad territorial.

 

Sin duda existen muchas otras preguntas por responder, entre ellas destacaría las siguientes: ¿Cómo se deben modificar los Servicios de Inteligencia y Seguridad Nacional Mexicanos?, ¿Cuáles son las alternativas para su recuperación?, ¿Cómo legitimar los Servicios de Inteligencia ante la Opinión Pública?

 

La legitimidad de estos Servicios, sin duda deberá pasar por los Congresos, responsables del impulso de Leyes que trasparenten su información. Los Servicios de Inteligencia, deben reivindicarse, deben asumir un compromiso en su profesionalización, cambiando con ello la percepción ciudadana.

 

Las alternativas para su recuperación, a nivel mundial podrían ser: creación de comunidades de inteligencia globales; resignificación de la cooperación internacional y una democratización de las posdemocracias. A nivel local: una verdadera cicatrización de las heridas del pasado, un acuerdo político para la configuración de un verdadero proyecto de Seguridad Nacional. En este sentido, considero que la configuración de una Agenda Nacional debe tener la participación del Gobierno; de las Clases dirigentes, política y económica; de la Opinión pública; de los Medios de Comunicación y el entorno mundial.

 

Entre las modificaciones de los Servicios de Inteligencia y Seguridad Nacional se debe tomar en cuenta la necesidad de establecer un canal de comunicación eficiente entre el tomador de decisiones y el productor de Inteligencia.

 

Como se ha mencionado anteriormente, el país atraviesa por una “crisis de valores”, lo que evidentemente se traduce en un problema de –Seguridad Interior-; ¿Estamos pues en un momento decisivo para impulsar el blindaje de los Servicios de Inteligencia y Seguridad Nacional? La Delincuencia Organizada ha perneado las instituciones del país, a mi parecer es con elementos de confianza, de lealtad y de valores, como se podrán proteger, pero a la par de estas acciones se debe insistir en una clara rendición de cuentas y la necesidad de establecer un Marco Jurídico definido para los días que hoy vivimos, tal y como lo sugirió el General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa Nacional el 19 de febrero de 2009, durante la celebración del día del Ejército.[11].

 

Se hace necesaria la instauración de mecanismos de reestructuración y/o depuración, lo que sin duda llevará a detentar problemas de reingeniería institucional (Reforma del Estado); ello debe ayudar a modificar el apoyo institucional que se realiza entre las distintas áreas de Inteligencia y Seguridad Nacional de nuestra Comunidad, ya que se puede afirmar que de mantener solo el intercambio de información entre estas Instituciones no se concretará una colaboración real; teniendo pues Agentes de Inteligencia pero no una verdadera Comunidad.

 

Finalmente, me parece importante traer a cuenta una de las conclusiones que ha obtenido el Dr. Javier Oliva Posada, académico e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que bien redundarían en el beneficio de esta Comunidad; se hace necesario hacer una regionalización de riesgos y amenazas para su puntual atención, incluida la distribución de recursos, es decir, la incorporación de los Municipios nacionales en las políticas de Inteligencia en el país, es una alternativa que tanto los gobernantes como los representantes legislativos deberán ponderar ante la situación actual que vive México.



[1] Por Dra. María Cristina Rosas en diplomado “Inteligencia y Seguridad Nacional: Alternativas para el Futuro”, noviembre de 2008 a julio de 2009, coordinado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/UNAM.

[2] López Díaz, Pedro; “Diccionario La Clase Política Mexicana”; Facultad de Economía, UNAM, La Jornada Ediciones; México 2006; pag. 9.

[3] Por Mtro. Tomás Martínez Sánchez en diplomado “Inteligencia y Seguridad Nacional: Alternativas para el Futuro”, noviembre de 2008 a julio de 2009, coordinado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/UNAM.

[4] Rosas, María Cristina, “La seguridad internacional en el escenario post 11 de septiembre y la doctrina Bush”, en Rosas, María Cristina (Coordinadora), Terrorismo, democracia y seguridad. 11 de septiembre: cinco años después. México, Universidad Nacional Autónoma de México y Australian Nacional University, 2006, pp. 50-56.

[5] Alarcón Olguín, Víctor y Bermúdez, Ubléster Damián, “Orden jurídico y seguridad nacional”, en Crítica Jurídica Nº 9, 1988, Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, Puebla, pp. 83-95.

[6] Por Mtro. Tomás Martínez Sánchez en diplomado “Inteligencia y Seguridad Nacional: Alternativas para el Futuro”, noviembre de 2008 a julio de 2009, coordinado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/UNAM.

[7] Informe del Relator de la Conferencia Especial sobre Seguridad, México 27-28 de Octubre, 2003; en http://www.oas.org/csh/ces/documentos/ce00358s06.doc; pag. 34.

[8] Artículo 5 de la Ley de Seguridad Nacional.

[9] Artículo 12 de la Ley de Seguridad Nacional.

[10] Martínez, David, “El Mito de la Seguridad”, http://lacomunidad.elpais.com/galma/2009/4/8/el-mito-la-seguridad, revisado el 10 de abril de 2009.

[11] Cfr. Discurso oficial del Secretario de la Defensa Nacional, 19 de febrero de 2009.

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